Tras días de incesantes rumores en los diarios argentinos, la noticia parece confirmarse. “Quino no va a volver a dibujar”. Así lo recoge un digital de su país natal, de hecho, estas premonitorias palabras pertenecen a uno de los directores de la firma Ediciones de la Flor. Declaraciones que pretende acabar con esta incertidumbre, en torno a la figura del dibujante Joaquín Salvador Lavado.
Esta información fue difundida por Daniel Divinsky, uno de los socios de la empresa que editó los trabajos del autor de Mafalda. Cierto es que aún no es una noticia oficial, ni tampoco se explican cuales pueden ser los motivos de esta decisión. Todo apunta que este domingo, en la revista “Viva”, de gran tirada en Argentina, ya que es un suplemento del popular periódico “Clarín”, se publicará una carta del propio Quino donde justificará esta categórica afirmación.Y lo más preocupante, Divinsky ya ha adelantado en relación a la misiva que “nos va a poner muy tristes a todos“.
Lo mejor será no entrar en las tierras movedizas de la especulaciones, y esperar a este próximo domingo. Pero, mientras tanto, recordaremos quién es el padre de esta niña eterna e inocente, que analiza con gran inteligencia la realidad del día a día. Joaquín Salvador Lavado nace en 1932, y pronto será conocido como Quino, para distinguirlo de su tío, también pintor y dibujante publicitario. A los 8 años de edad se queda huérfano, hecho que lógicamente marcaría su destino.
En 1954 se instala en Buenos Aires, allí malvive como puede, y deambula por las redacciones de los periódicos hasta que la revista Esto es publica su primera página de humor gráfico. En 1964 nace Mafalda, y consigue el recocimiento internacional, y en la actualidad, continúa trabajando para la Revista Viva, por eso, de publicarse su despedida, lo hará en ella.
Como se supone que su carrera pública parece que llega a su fin, aunque seguro, que nunca dejará de dibujar para sus amigos, me gustaría recoger estas palabras de Quino, dedicadas aquellos que están empezando, a modo de un consejo de maestro a su joven pupilo: “Pienso que puede tener las mismas posibilidades que he tenido yo. Debería tener paciencia y recorrer casas editoras, intentando comprender que es lo que quiere hacer realmente en su vida. Yo no he deseado otra cosa en mi vida que ser dibujante.
No he hecho otra cosa que dibujar desde pequeño. Debe tener presente que no es una actividad que se puede tratar como hobby, trabajando mientras en un banco o haciendo cualquier otra profesión. Este trabajo tiene que ser considerado por lo que es: una profesión”.
Por Raquel García





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